Coronavirus y generación distribuida

Coronavirus

El origen de la pandemia se atribuye a la migración del virus desde mamíferos salvajes hacia los seres humanos, el exceso, el irrespeto a la naturaleza y la falta de controles permitieron al coronavirus encontrar el vehículo para concretar la migración y mutación necesarias para ponernos en esta situación. Destaca la solidaridad humana que se muestra en estas situaciones, pero también el egoísmo de quienes anteponen sus propios intereses a los del prójimo y sabiéndose vehículos de transporte y por ende de transmisión, no tienen reparo alguno en contagiar a otros sin advertirles de la amenaza. Es más visible este caso por las alarmas y las medidas de emergencia adoptadas por los gobiernos, las mismas están más que justificadas dada la velocidad de contagio del coronavirus, pero en alguna medida, ¿no es una situación similar la que viene ocurriendo producto del cambio climático?, ¿cómo serian las cifras globales y por país si sumáramos los afectados y víctimas fatales por inundaciones, incendios, enfermedades respiratorias causadas por el smog, alergias, cáncer, entre otras manifestaciones producto de la combustión de fósiles? Sin acudir a las cifras exactas, tanto en pérdida de vidas como económicas lo que estamos haciendo con nuestro planeta es de una dimensión incalculable, si sumamos el impacto de nuestra actividad actual en la vida de las próximas generaciones y la continuidad de nuestra especie entraríamos en una nube de pensamiento que es quizás lo que nos impide atacar con la misma urgencia que al coronavirus los efectos de nuestro estilo de vida actual. Las soluciones para transformar drásticamente esta realidad están hoy al alcance de nuestras manos y al igual que con el coronavirus, la solución depende de cada uno de nosotros. Las energías alternativas y un cambio en el modelo eléctrico que lo transforme de centralizado a distribuido es una de las soluciones que destacan en el panorama, las tecnologías hoy disponibles como IoT, blockchain, electrónica de potencia, almacenamiento, paneles solares, entre otras, pueden llevarnos a lograr una rápida transición del modelo que es uno de los principales causantes de la mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero y otros como el dióxido de nitrógeno que impactan directo en nuestros pulmones. La energía solar, eólica, el almacenamiento, los autos eléctricos y su infraestructura de carga, si son vistos como componentes de un mismo esquema de solución y no como elementos de incremento de una demanda que debe ser cubierta con fósiles, serán la garantía de un aire mas puro y la mitigación de los elementos que aceleran el cambio climático; de lo contrario, solo estaremos profundizando nuestros ya costosos errores. Conciencia, responsabilidad individual y cuidado colectivo son las claves en el combate el coronavirus, pero también para derrotar el cambio climático a la vez que elevamos los estándares de calidad de vida de toda la humanidad; depende de nosotros y en ese sentido evaluemos la transición al modelo de generación distribuida sumando instalaciones en nuestros hogares, con almacenamiento y migración al automóvil eléctrico. Se deberían consolidar cifras de las víctimas y costos del cambio climático y hacerlas de conocimiento publico para ver si de esa manera lo empezamos a mirar como la pandemia más prolongada que vive el planeta comprometiendo su futuro y en consecuencia el nuestro. Miremos hoy a nuestros hijos a los ojos sin temor, mañana será difícil hacerlo cuando nos pregunten que hicimos por su futuro en el planeta.

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